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A partir del año 1492, del famoso desembarco en
tierras americanas y su marca imborrable en nuestra historia
teniendo en cuenta sus comienzos, proceso y sabidas consecuencias,
los viajes, colonos y desembarcos fueron cada vez más
comunes por estas costas.
Una de esas expediciones deriva en lo que hoy se cuenta
y registra como la Historia de Paraguay y en consecuencia
la de su capital, Asunción. Se trata del viaje que
llevara adelante Don Pedro de Mendoza, el primer adelantado
del Río de La Plata, y el 2º Jefe Juan de Ayolas,
en su desembarco sobre la costa de Candelaria.
Algunos años más tarde, para ser más
exactos el 15 de agosto de 1537, Juan de Salazar y Espinoza
finalmente funda la ciudad cuyo nombre recuerda al día
de su desembarco y de la "Asunción de María",
día en el que nacía Nuestra Señora
Santa María de la Asunción.
Uno de los cometidos en el cual la posteridad encuentra
razones al surgimiento y desarrollo de estas colonias, es
la presencia de una gran población femenina habitando
estas tierras, cosa no de menor importancia.
Para cierta vertiente de historiadores este fue el punto
de partida de la teoría (negada hasta el cansancio
por otros historiadores), que afirma que los nativos ofrecieron
a sus hermanas e hijas a los aventureros a modo de bienvenida.
No obstante la historia verdadera parece ser la opuesta,
la que cuenta como y con que fuerza inconcebible hoy en
día, los indígenas guaraníes defendieron
de los españoles sus tierras, bienes y familias de
la manera más fuerte en que les fue posible, incluso
hasta la muerte misma.
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