El Tango surgió a fines del siglo XIX de la fusión de diversos ritmos que se bailaban en los ambientes de arrabal. En sus comienzos era bailado por parejas de hombres e interpretado con flauta, guitarra y violín. Posteriormente la flauta fue reemplazada por el bando neón que le dio su estilo definitivo.
Con la melancolía y la nostalgia que aportaron los inmigrantes, el tango fue evolucionando para dar lugar a intérpretes de la talla de Astor Piazzolla y Aníbal Troilo, y del incomparable Carlos Gardel.
Lo más representativo de Buenos Aires es el Tango. Este arte interpretativo se expresa como música instrumental, danza y canción.
Las propuestas de Tango que nos podremos encontrar son muy variadas entre si, tanto en su naturaleza como en su precio. Pueden ir desde asistir a sofisticados espectáculos hasta terminar uno mismo intentando arriesgar pasos de este mágico y leyendario ritmo.
Buenos Aires está repleta de tanguerías con bailarines y orquestas en vivo. Los lugares de mayor relevancia que cuentan con espectáculos en vivo suelen incluir cena con la oportunidad de optar entre un menú internacional o la especialidad de carnes argentinas.
También existen lugares llamados las milongas donde se va a bailar. En muchas se organizan clases a cargo de docentes especializados antes de comenzar el baile.
Además en muchos centros culturales también se ofrecen clases de baile. Las lecciones duran entre una y dos horas. Lo ideal es tomar cuatro o cinco clases. Desde el primer momento los profesores entrenan a los participantes para el dominio del paso básico que se puede aprender en pocas horas.
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