Se engaña quien piensa que el Parque Nacional
de Iguazú, Patrimonio Natural de la Humanidad, se
limita a las Cataratas. En realidad él solamente
termina en los saltos más famosos del planeta.
Desde mucho antes de las caídas de agua ya protege
el curso del río Iguazú, que nace en la Serra
do Mar (Sierra del Mar en Brasil), y cruza casi todo el
estado de Paraná hasta llegar a su desembocadura.
Los últimos 50 kilómetros del Iguazú
están en el parque. Establecido por la UNESCO como
Patrimonio Natural de la Humanidad en 1986, el segundo parque
nacional más antiguo de Brasil y el mayor fuera de
la Amazonía.
Se extiende por un área de 185 mil hectáreas
del lado brasileño y 67 mil hectáreas del
lado argentino, aunque su valor ambiental y la belleza de
sus paisajes lo hagan un patrimonio sin fronteras.
No es sin razón que el parque sea considerado una
de las últimas reservas forestales de la Mata Atlántica
de tipo estacional semidecidual de Brasil y la mayor reserva
de bosque pluvial subtropical del mundo.
En el estado de Paraná, según estadísticas
oficiales, queda sólo 3,4% del bosque estacional
semidecidual original. Sólo el área del Parque
corresponde a más de la mitad de ese total, siendo,
por lo tanto, una isla boscosa en un océano de extensos
campos cultivados. Además, el parque está
asentado sobre el Acuífero Guaraní, una de
las mayores reservas mundiales de agua subterránea.
La diversidad biológica incluye aproximadamente 257
especies de mariposas, 18 especies de peces, 12 especies
de anfibios, 41 especies de serpientes, 8 de lagartos, 340
especies de aves y 45 de mamíferos, atrayendo la
atención de varios investigadores que allí
encuentran fuente para relevantes trabajos científicos.
El Parque Nacional del Iguazú abriga en su territorio
especies raras de la fauna y de la flora. Son millares de
animales, muchos de ellos amenazados de extinción,
como la onza pintada y el jacaré de buche amarillo,
y algunas especies de aves muy raras, como la yacutinga
y el gavilán real.
La flora también es bastante diversa. Hay especies
que llegan a alcanzar 30 metros de altura, como la timbaúva,
el cedro, la peroba y los ipês, sin contar las delicadas
orquídeas y bromelias. |