Catalogada como una de las ciudades más
destacadas de América, Antigua, como suele ser conocida
en la actualidad, fue desde mediados del siglo XVI hasta
el año 1776, nada más ni nada menos que la
capital de Guatemala.
Con el transcurso del tiempo, los vaivenes de las historias
y los crueles fenómenos climáticos no quedó
otra opción más que trasladarla unos cuarenta
y cinco kilómetros hacia el este, en dónde
hoy en día se sitúa la propia Ciudad de Guatemala.
La Antigua Guatemala soportó valientemente numerosos
incendios e inundaciones a la vez de cerca de dieciséis
movimientos de tierra importantes que prácticamente
la destruyen por completo.
Pero lo más digno de enfatizar en esas circunstancias
es que a pesar de todos esos obstáculos y malas rachas,
la Antigua Guatemala ha logrado conservar en pie casi la
mayor parte de sus edificios originales y característicos.
Hoy todavía podemos deleitarnos ante la belleza
incomparable de sus iglesias al mejor estilo barroco, como
de sus casas de arquitectura esencialmente colonial.
Entre sus iglesias más imperantes se encuentran
la de La Merced, la de Las Capuchinas y su museo, y la iglesia
de San Francisco. Pero esto no es todo lo que hay para ver
y visitar aquí en Antigua.
Por otra parte, también se destaca como un atractivo
más en la ciudad, el perímetro que se denomina
y conoce como de los antigueños, un lugar en el que
se mantiene el esquema de ciudad en base al trazado de parilla,
así como las costumbres de antaño.
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