Si por alguna razón tuviésemos que describir esta ciudad, comenzaríamos por decir que se trata de la ciudad más grande y a la vez pequeña de todo el Ecuador; grande por su importancia y simbolismo pero la más chica en cuanto a superficie.
Es realmente especial nada más ni nada menos por guardar en su interior el famoso Monumento Ecuatorial, ubicado exactamente sobre la Latitud 0º0’0".
Sus características arquitectónicas no escapan a las típicas de una ciudad al mejor estilo colonial, aunque su aspecto más importante lo genera justamente el simbolismo del Monumento, transformándola con su presencia en la ciudad más atractiva para el turista.
Para acceder desde Quito se deben transitar unos trece km. aproximadamente, y una vez dentro de la ciudad nos enfrentamos de inmediato a la Avda. de los Geodésicos.
Allí se pueden ver los trece bustos que representan a cada uno de los sabios científicos de la Misión Geodésica Francesa que según cuenta la historia, habían arribado a Ecuador en el año 1736 para participar de la medición del meridiano.
A la izquierda de la Avda. lo principal a destacar es la presencia de los cuatro Pabellones, el de España, el de Francia, el de Alemania y por supuesto el de Ecuador; cada uno de ellos exponiendo una temática científica y cultural atractiva y diferente.
Es bastante lo que hay para descubrir en esta pequeña ciudad, inclusive se puede hasta disfrutar del Museo Etnográfico ubicado a nueve niveles de la terraza, y luego ascender para ver desde arriba la Mitad del Mundo, que dicho sea de paso, no es poca cosa. |