Por su parte, el Palacio Tschudi constituye la mayor ilustración de la importancia del agua, especialmente del mar, y del culto que se le rendía en la cultura Chimú.
Los altos relieves de las paredes representan peces (dirigidos hacia el norte y hacia el sur), lo que puede explicarse como representativos de las dos corrientes que marcan la costa peruana.
Una es la de Humboldt, corriente fría que viene del sur y la otra, la del Niño, corriente caliente que viene del norte; también se notan olas, rombitos (redes de pesca), así como pelícanos y anzumitos (mezcla de lobo de mar y nutria).
Esta sociedad costeña fue gobernada por el gran Chimucapac y cohesionada por la fuerza de un control social originado en la necesidad de un estricto manejo del agua así como por las amenazas externas.
De esta manera el "Tschudi" tenía una sola puerta de entrada y altos muros de hasta doce metros, más anchos en sus bases (de cinco metros) que en sus cumbres (de un metro), previniéndose ante posibles temblores en esta costa sísmica. |